miércoles, 21 de octubre de 2009

Best Friends Forever: Amistad atemporal


Cuando abre el tema "24" el álbum "Romance Conflict Adventure" de Best Friends Forever (o, siguiendo la tendencia; BFF); uno se pregunta cuán lejana puede llegar a ser la mirada retrospectiva de esta cajita engañosa llamada pop. Y, casi esbozando una sonrisa, se deja uno engatuzar por las dinámicas, disparatadas, mutantes, y geniales melodías de este trío. Y ya cuando aterrizamos en "Handpocket", estamos absolutamente encantados con su canto geminiano, femenino, juguetón, de siquiátrico en navidad.
Best Friends Forever es un trío que realmente hace gala de la idea de que "menos es más": un claro órgano transversal en la mayoría de las canciones; un bajo pulsante, casi arrítmico a veces, pero siempre desafiante; y una batería que no sufre de pánico escénico al quedar muchas veces en primer plano, apoyando de manera desnuda a ese par de voces que casi, casi construyen un declamatorio melódico; en el borde del abismo del rapeo y de la canción que necesita todas las palabras del mundo para decir lo que desea, que se desborda de planteamientos hilados en una melodía que la alberga tan rápido como la arroja a otra línea tonal.
BFF es exagerado, dramático, patético, cambiante, es un rompecabezas con muchas piezas multicolores y fosforescentes. Con claros guiños a música pasada sin ninguna vergüenza de mostrar esos tesoros, como en "Ghost Song", con su rapeo ochentero que te hace ver si realmente es el mismo álbum aún.
Es menester decir que el disco entero no es una joya completamente pulida, y hay unos pequeños tumbos, grietas y demases. No es redondo, pero cuando escuchas canciones como "Eisenhower is the Father", o la cuasi épica "HWF" con su temible coro, que pareciera generar una fobia a la rutina ("good morning, good afterNOON, GOOD NIGHT!!!!, good morniiiiiiiiiiiiiiiiiiiing again...) se es capaz de perdonar esos baches. Dan ganas de hacerse amigos para siempre de este trío.

martes, 4 de agosto de 2009

La extraña asociación entre La Historia Sin Fin y los Puentes sobre Madison


Sí, también pensé que una idea que relacione estas dos películas es bastante absurda. No obstante, no pude dejar de pensar al ver esa prístina historia de amor incompleta donde actúa este singular Clint Eastwood (un hombre que se ha ganado todo mi respeto y me sacaría el sombrero vaquero que no tengo delante de él) y la historia de Sebastián, traducida al celuloide del relato de Michael Ende.
Para empezar, ambas son adaptaciones literarias. Y, bellamente, ambas son metalecturas: en ambos filmes somos partícipes de la lectura de otra historia. Esta suerte de matrushka literario-fílmica nos deja con, al menos, dos historias dentro de cada película: la del lector o lectores y la historia en sí. En un caso una se nutre más fuertemente de la lectura ya que es elemento fundamental para cambiar el epílogo de la misma (La historia sin fin); sin embargo, la lectura por parte de los hijos de la madre (cuasi) adúltera también es decisivo para completar el ciclo y terminar con sus cenizas flotando junto a su ser amado. Y con ello dando a entender que la armonía ha regresado y que el propósito de ella con sus cuadernillos de notas se ha cumplido.
Otro hecho interesante es cómo se resuelven las tensiones dentro de cada narración, esos paréntesis donde los lectores de ambas obras comentan sobre ella o se vuelve a ellos para agregar información o para mantener la tensión, esas pausas son interesantes y a la vez, nos crean un enganche aún más fuerte por conocer lo que viene.
Y, por qué no notarlo, ambas son historias de amor quebradas e incompletas: la princesa nunca se queda directamente con Sebastián; él se a va a volar en su dragón para seguir armando Fantasía, y Robert nunca vuelve a ver a Francesca hasta su muerte. Y si estas son historias de amor que se guardan con cariño y encomio, quiere decir que hay algo mucho más interesante, adorable y mórbido en el amor que nunca se concreta que en el que sí.
Me gustaría ver a Robert sacando fotografías de las tierras de Fantasía tomado de la mano de Francesca, mientras Sebastián saca de paseo a la princesa en aquél veloz caracol a cruzar el puente de Madison.

martes, 7 de julio de 2009

Instrumentos: 1.- La Guitarra



Cuando ya pensaba que nunca más escribiría para este blog, de pronto se dieron las posibilidades de continuar.
Voy a proseguir estas entregas hablando ya no de bandas ni críticas de ningún tipo; desde ahora me referiré a los instrumentos musicales que han llamado mi atención, desde una perspectiva más bien personal, aunque trataré de añadir algún dato interesante y contingente.
Comencemos, pues, con la guitarra. He encontrado unas interesante información acerca de la etimología de la palabra guitarra:
El diseño del instrumento es una evolución de la chítara romana, pero la palabra "guitarra" nos viene del árabe gitara. Es interesante notar que ambas palabras chitara y gitara vienen del griego kithara.
Pero volviendo a la parte subjetiva y personal de esta entrega, he de decir que la guitarra siempre ha tenido una ambivalencia para mí: por un lado es un instrumento intrigante, lleno de posibilidades y texturas, simple de comenzar pero complicada y enrrevesada de continuar, un camino largo y sinuoso, como su propia forma, toma el que decide hacer de la guitarra su compañera de sonidos.
Por otro lado, la guitarra tiene esa vulgaridad exagerada y muy determinada por los medios de comunicación de masas y otras vituallas que le han dado siempre ese cariz de carretera, joven, rockera, dispuesta a ser magullada y destruída, una suerte de ramera bohemia y masoquista.
Mi primera guitarra, que me acompañó largo tiempo también, fue la guitarra que le regalaron a mi padre hace sus años ya. Recuerdo el dolor en las yemas de los dedos a medida que me familiarizaba con sus posturas; con el grosor de sus cuerdas, con la extrema diferencia entre cuerdas de nylon y metálicas, en fin.
Lo más bello fue, sin lugar a dudas, empezar a tocar las primeras canciones: cómo los rasgueos contínuos y arrítmicos empezaban a formar una canción con la cual cantar por encima de ese acompañamiento de 6 cuerdas. Y para qué decir el hecho de sacar tú mismo tus primeras canciones, entender las malignas (y borrosas) notas sacadas de un cancionero o impresas en unas hojas sueltas. Para qué hablar de la gracia y la dicha de poder acompañar una fogata con un montón de canciones y darle a esa reunión un carácter lúdico y preciado al realizar esa vieja tradición de alzar la voz, tratando que suene melódica. O las primeras bandas con la guitarra eléctrica al hombro y los destartalados primeros amplificadores o el equipo de audio de la casa, donde los parlantes llegaban a rechinar por el volumen. O ya las primeras composiciones propias, los ejercicios de escalas, el uso del capodastro, saber afinar de oído, y tantas y tantas situaciones vividas con esa amiga, a veces hasta pareja que era (y es aún) la guitarra.
Creo firmemente que aún no hay nada más bello que una persona tratando de sacar sus primeras notas en una guitarra cualquiera. El esfuerzo y la tenacidad bien valen ese tesoro oculto que entrega este instrumento cuando se le empieza a descubrir.

miércoles, 17 de octubre de 2007

Javiera y Los Imposibles y su Triniton a Color




Sí. Se le puede criticar tanto a esta banda. Pero siempre tiendo a pensar que son un gran referente del pop que puede hacerse en Chile.
Este "A Color" comienza muy bien. Con "Soy tu Agua", esa canción rápida, reflectante, con sus frases entre Budistas y Reversivas ("Sed, yo te beberé") impone, claramente, la buena nueva en la que estaba esta agrupación. "Fiesta" suena aún más convocadora, con su estética Disco, sus correctos colchones de cuerdas y sus oraciones limpias y llenas de metáforas ("Te aúllan mis dedos", "Fiesta de almas", etc.). De este punto en adelante, dos serán las influencias principales en las composiciones de Javiera y compañía; Blur y Babasónicos (curiosamente ambos con B). De los primeros está esa desfachatez entre pop y rock-Brit, sin la incursionadora guitarra de Coxon, pero con la guitarra de López que también es cueca. De los segundos hay esa parsimonia en las baladas (como en "Ayuda", con esas clásicas frases a la postre de Babasónicos: "Ayuuda profesional..."); o para qué hablar de sus instrumentales, como "El Elefante", que son casi calcadas de la banda trasandina.
Y ya que estamos en esos rumbos, a Javiera aún no se le pasa el llamado "efecto Henríquez", i.e., esa búsqueda de frases contradictorias del tipo "cuando quiero agua ya no tengo sed", o cualquier retruécano de esa estirpe. Pero en esta banda, ya suena más a cliché que a una búsqueda efectiva -que, por cierto, hace rato que está muy gastada.
Lo bueno: ese pop bien estudiado de sus referentes, esas ganas de no sonar chilenos. Aunque pequen en el gran abismo en el que caen mucha bandas que van a por algo: que tienen esa mala ocurrencia de no resolver nada, ninguna melodía, ningún grupo de acordes, como si supieran de antemano que la audiencia se aburrirá.
De que hay temas que sobran, los hay ("La Luz", "Tal vez, quizás", etc.). Pero hay unos imprescindibles, como "Euforia", que logra resumir lo mejor de su influencia Bluriana, pero bien escueta y con gusto. O la bonita balada que le sigue "Perdón de Dios", que logra llevar la melodía a cotos hermosos, y en la que Javiera sabe guardar sus tonos altos. O "Cuerda para Atarte", con sus guiños electrónicos.
Caso aparte es "Bossa", un estilo que seguirá a Javiera en el próximo álbum "El Poder del Mar". Lo raro es que esta bossa nova es casi una plataforma para deformarla y ver que pasará con ella. El experimento podría ser peor, de cualquier forma.
De todas maneras, es un álbum con garra. Que no logra darle buen escape al anterior "La Suerte", que puede ser el mejor álbum de estos chicos. Al menos su mejor canción "Proverbios" se encuentra ahí. Aunque el resultado es colorido, colorinche, colorado.

jueves, 11 de octubre de 2007

Schroeder y Ludwig Von Beethoven



Esta linda, linda pandilla nacida de la inspiración de Schultz poseía extravagantes (por decir lo menos) personajes.
Y es Schroeder, ese niño rubio, el encargado de brindar y traer a colación la parte más bonita y altruista de lo que acá conocimos como "Charlie Brown" o "Snoopy": (notas al margen: el título original de la tira cómica y dibujo animado era "Peanuts" (Maníes) y Snoopy, es fizgonear o fizgón) La música clásica, así como en Tom y Jerry, por decir algo, era brindada por este neurótico personaje siempre ensayando sus eternas sonatas o conciertos de Beethoven.
Gracias a ello, muchas personas que cuando niños vieron este programa, terminaron amando la música de este salvaje Romántico decimonónico.
¿Qué más agregar? la mezcla es de tanta elegancia y tan buen gusto, tan inspiradora. Este pequeño niño, guardando en un closet una gran cantidad de pequeños pianos y bustos del compositor.
Como agregado final, dos cosas: Muchas veces Charlie Brown quedaba extrañado de cómo podía sonar tan bien un piano de juguete con las teclas pintadas ("Hay que saber manejar los tiempos" fue la magnánima respuesta de Schroeder, quien escuchaba la Novena Sinfonía con un sobretodo, porque ciertas partes le daban escalofríos); y les dejo un pequeño obsequio: la primera parte de "Play it again, Charlie Brown" -son 3- donde Schroeder deleita con sonatas de Beethoven.
Grande entre los grandes, Schroeder.

jueves, 4 de octubre de 2007

The Most Serene Republic, sacando algo del pantano de la mediocridad


Me gustaría mucho decir que durante este tiempo he encontrado música grandiosa, relativamente nueva, y de grandes probabilidades de optar a un puesto entre aquellas formidables músicas que nos acompañan.
Sin embargo, con un dejo de apatía he de ser honesto y decir que casi todas las bandas y solistas que me he dado el tiempo de poner atención auditiva son, más que menos, basura. Le intenté dar un giro liviano para que no suene como lo que es, pero es así la cosa.
Toda la esperanza recogida, acumulada durante el 2006, se ha disipado al escuchar más bandas de ahora. Todas saben insípidas y repetitivas de motivos que el año pasado al menos, sonaban frescos y altamente altruistas, musicalmente hablando claro.
De toda esta villanía musical, rapiña de otras eras, al menos en algo se salva esta bandita con su "Population" (2007): Tienen tintes a the Fiery Furnaces, a ciertas bandas frescas como Mercury Rev (cuando eran frescos), hasta a L'Altra por los juegos vocales.
La fusión es agradable: vientos, rápidas melodías pop, matices de folk, y un laaargo pastiche maneja el timón de esta agrupación.
No es la invención de la rueda, pero está interesante. De todas maneras, una bruma espesa se cierne sobre las posibilidades de la música de estos tiempos. Es mejor escuchar algo como Canto Antiguo Español del Siglo XV. Más algo de R.E.M.

sábado, 22 de septiembre de 2007

La Espera y la Modernidad



Durante estos días, el MP3 player y yo hemos estado gastando o pasando una considerable cantidad de tiempo juntos en viajes de distinta índole y en esperas de ídem.
¿Qué es la espera? El Pequeño Larousse (aquél que firmó la celebérrima frase: "Mamá, lo sé todo") la define como "Tener esperanza de algo. Permanecer en el sitio donde se cree que ha de venir alguien o suceder una cosa. Creer que ha de pasar alguna cosa. Plazo señalado para una cosa".
Esperar es algo muy humano: basta conque una persona llegue después que otra e instintivamente, sin mediar palabra, se ponga detrás de ésta, formando así la denominada "cola"; los otros, a medida que llegan, cumplirán con el ritual de ir poniéndose atrás del último y etc. Ese acto es rotundamente humano; las bestias se lanzan todas en picada a su presa, no hay una fila para tomar el alimento.
Se espera, se espera. Se espera para nacer y para morir. Se espera por el fin de mes, por el fin de semana, por las vacaciones y por el fin de estas, por el fin del semestre y del año. Se espera para que algo comience y algo termine. Se está en el tránsito entre esperar y volver a esperar.
La Modernidad, siempre atenta a cualquier indicio para sacar provecho de éste, toma ventaja también de la tediosa e inevitable espera: mp3 players, celulares con juegos, cámaras y vídeo, psp para jugar en forma portátil, etc. Ya desde el pérsonal estéreo y el tetris a pilas que la cosa se dirigía a aquella dirección.
Las consecuencias que genera el entretenerse durante la espera van en pos de una revalorización de la individualidad: ya no me molesta esperar mientras me tengan mi música, mis videos, mi tele portátil, mis juegos favoritos. En resumen, mientras mi mundo y mis exigencias sean portátiles, no me crea un trauma ni me vuelve un ente enfurecido el hecho de esperar.
Unos esperan que acabe el día y otros la noche. Unos estarán felices que acabe el invierno y otros esperarán por el fin del verano. La espera, esa palabra corta por esperanza, viene en cada momento a susurrar que ha llegado a quedarse. Todo por esta nueva paciencia tecnológica que nos adormece.

jueves, 6 de septiembre de 2007

Sueños del Chico más blanco sobreviviente


Cómo no, el 2006, qué año sino ese, nos brinda ahora otra joya de las que se paladean lento, disfrutando cada aroma, armonía, cada nota lenta, pero firme, que va entrando al caudal que intenta formar este disco "Dreams".
Ni Kings of Convenience me conviene ni su trabajo como solista, como Erlend Oye me ha causado tanto revuelo y delicioso agrado como este proyecto. Los temas parecen venir con una cadencia a media trilla entre el baile y el descanso fortuito.
Casi elevándose entre los instrumentos, la voz clara, pero dejada, cansina de Erlend se difumina y vuelve a aparecer. Las canciones dejan entrever una mirada clásica de minimalismo, pero hay también más desfachatez que en los otros mentados proyectos. Se podría hablar de una postura rockera, pero hasta eso sería exagerado. Dejemos que los temas hablen por sí mismos, en ese contínuo devenir que llega al torrente sanguíneo y se libera con un pequeño golpe eléctrico que hace mover la cabeza a este ritmo desacelerado, pero pulsante. Y las melodías, aaaaaaah, las melodías; bonitas, desganadas, certeras.¿Ejemplos?, los que deseen, pero especialmente "Burning", "Inflation", "Done with you" o la excelentísima "Fireworks" con esa frase media esquiva y talvés un poco pesada, pero dardo fuerte "Paciencia es sólo otra palabra para volverse viejo".
The Whitest Boy Alive es sólo una faceta, otra alternativa al cada vez más creciente mundo de Oye. Como en todo, hay facetas que nos gustan más de una persona. Yo, me quedo con ésta no en desmedro de las otras, sino como opción primera.

domingo, 26 de agosto de 2007

Writer' Block en pos de Peter, Bjorn, and John


Para ser honesto, mi primera impresión frente a este nombre de banda tipo trío neo-folky-posible nueva sensación fue de tirria.
Y cierto día, gracias a esa singular radio que es lastfm (que, asegura, compatibilizar nuestro gusto con sólo tipear el nombre de una banda o músico de nuestro agrado) me fue dada la oportunidad de escuchar ese casi himno a estas alturas "Young Folks"; el tema lo tiene todo: un gran enganche a la primera con su rítmica y pulsada batería, su característico silbido -atención a su alusión ya al comienzo mismo de este disco- y un par de voces en el hastío y que suenan lejanas y apestadas, pero a la vez dulces e invitadoras a un algo que saborear durante un rato.
Habiendo escuchado otros trabajos de este trío, realmente este trabajo del 2006 es redondo: el pastiche que logran macerar, amoldar, y construir es potente, evocador, fuerte y, muy importante, nunca pierde su dejo de apatía, como si las canciones en realidad fueran una obligación, como una aburrida lección de colegio; lo que definitivamente les da un nuevo nivel para ser queridas.
Con su entrada en "Objects of my affection" ya se siente ese melódico trabajo que se queda ahí, dando ganas de tararear aunque sea la primera vez que se escucha la canción, y el estribillo va dando vueltas en una esquina de la mente. Y si bien hay canciones que definitivamente están hechas para no olvidarse ("Start to Melt", "Let's Call it off", "Paris 2004", "Chills", o la demasiado excelente "Amsterdam", que ojalá se convierta en el viento que siga esta veleta) , se aprecia lo orgánico del álbum y se disfruta que el orden sea ése y no otro. De todas maneras, su segunda mitad empieza a decaer y la maravilla prometida en los primeros temas tiende a perderse y el clímax nunca llega. Pero eso sólo puede significar que Peter, Bjorn, and John están en búsqueda de algo más. "Writer's Block" es derechamente discazo y, respetando la regla que impuso el año que recién pasó, es del 2006.

viernes, 17 de agosto de 2007

En Busca de lo Puritano en lo Americano (Parte 2)





Tras el desembarco y la puesta en marcha de su proyecto profundo, los puritanos denominaron al lugar en el que se establecieron "Nueva Inglaterra", la ironía era clara: los autoexiliados de Inglaterra estaban re-creando su propio mundo en un espacio al cual ellos no les interesaba, ni les creaba remordimiento instaurar en un lugar que les era desconocido e impropio un hogar reconocible sólo para ellos.
La intolerancia y el ostracismo se presenta de manera salvaje, confrontacional, y muchas veces irracional: los elegidos no pueden ser tocados ni derrotados por nadie, de lo contrario, perderian su calidad de elegidos. Es por ello que hordas de gente que abrazaban otras formas de religión, i.e., Cuáqueros, peregrinos y anabaptistas, por nombrar sólo algunos, fueron marginados o asesinados directamente para no manchar la inmaculada tierra puritana. Bajo estos preceptos se generan situaciones como la quema de Brujas en Salem al comienzo del siglo XVII. Nada puede detener la unión de la Providencia y los suyos, nada puede detener el progreso de la riqueza económica. Y a raíz de esto, es que esa extrema individualidad es el elemento arquetípico de lo que conocemos como "lo Americano": Lo vemos en todo lo exportado: Batman, el Hombre Araña, Bruce Willis en "Duro de Matar", o el máximo modelo de ello, Clint Eastwood -paradójicamente, el cinematográfico gran conquistador del Oeste tiene la palabra "Este" en su apellido- todo apunta a este ser solitario, en un mundo adverso, dispuesto a hacer lo que sea con tal de sacar adelante su empresa. La empresa. La que originalmente apuntaba a ese destello que solía indicar la buenaventura del Señor. Pero como bien advierte de forma excelsa ese genio que soportaba sobre sus hombros toda la crudeza y belleza del pueblo Ruso como Fiodor M. Dostoievsky: " Quitado Dios todo está permitido". Al perder la conección entre el beneficio material y la grotesca manera de verla como el resultado de la Providencia, el Americano quedó, lisa y llanamente, esclavo del exitismo, del individualismo, y del progreso, pero ya vacuo, sin ninguna meta, sin saber dónde dirigir esta voluntad poderosa a salir adelante ante todo. Y, a raíz de ello, es que se piensa que Elvis Presley o Bill Gates son modelos a seguir.

martes, 7 de agosto de 2007

Días de Radio y yo


Sí, ya sé que venía la segunda entrega de lo que veníamos hablando, pero en fin. Pensaba en lo útil que llegó a ser un adminículo tan dado de baja hoy por hoy como es la radio. Con la llegada del mp3, el iPod, el mp4 y tanto artilugio para guardar cantidades inconmensurables de música, la sola idea de escuchar unas (a veces) débiles señales de audio desde una radiotransmisión suena absurdo, ¿Para qué deseo escuchar algo que probablemente no toque la música que deseo en el momento que lo quiero?
Hace algún tiempo atrás -esa extraña de recordar ahora era pre-Internet-, era la radio la única manera de enterarse de qué estaba aconteciendo en materia musical. Fue gracias a programas radiales aislados, casi ostracistas a todo lo masivo, que se pudo obtener información, y, porqué no nombrarlo, canciones y obras de bandas y músicos que después harían estragos en nuestra idiosincrasia melómana.
La radio, al contrario de la Internet, era una déspota: no era lo que querías buscar, sino lo que había. Habían programas enteros en que nada parecía valer la pena y habían otros que, por el contrario, brillaban de principio a fin. Para poder eternizar este momento, era artículo de vital importancia el mentado cassette virgen para crear un registro de lo que acontecía en esos horarios. Y de todo este largo y tortuoso proceso nacía un pequeño registro al cual era utilizado, escuchado y re-escuchado hasta la saciedad.
Sí, es cierto: primaba un orden jerárquico con la radio y sus grabaciones, las cosas se planteaban con horarios rígidos y el que no llegaba a tiempo perdía, no todo lo que se grababa era altamente admirado y querido, y algunas veces era necesario sacrificar ciertas melodías en pos de otras, como la ola de lo nuevo borrando a lo viejo. En ese devenir se perdieron grandes cosas y otras altamente olvidables.
Los días de radio, llenos de esperanza, pero también de decepción.

jueves, 26 de julio de 2007

En Busca de lo Puritano en lo Americano (Parte 1)





Tenía que ocurrir tarde o temprano: Lo supe desde que empecé a escribir este blog que en algún momento la música no iba a ser EL tópico que gobernara este sector. Ya hubo un atisbo de ello cuando hablé del fenómeno causado por "La Pequeña Gigante"; y ahora, con esto, es probable que esto tome un giro radical hacia otros sectores menos alegres, pero tanto o más interesantes.
No será fácil -nunca lo ha sido ni lo será- el develar un secreto tan magnánimo como el de qué material está tejido la enjambrosa red del Alma Americana.
No es mi misión, ni mi interés, ni mi posición la de traer a colación un gran mamotreto acerca de los inicios de una sociedad tan particular, irreverente, desbocada y ostracista como la Americana. Más bien, lo que quiero es esbozar ciertas ideas que me han dado vuelta en la mente hace unos años y que queria ver plasmada en cualquier soporte. Cuantas entregas pueda llegar a dar, o la calidad de las mismas no es lo medular; sino, definitivamente, el inculcar una pequeña materia móvil dentro de esta in y excursión a este desconocido pero reconocible mundo.
Hechas ya las salvedades, el comienzo de este tomará forma de un viaje, un viaje en barco largo y tortuoso para llegar a un Nuevo Mundo. Este viaje parte desde un Viejo Mundo que parece abrirse en vez de cerrarse, lo cual crea esta profunda intolerancia en los que buscan "purificar" la Religión. Los estragos que causa esta búsqueda de comunión, pero, por sobre todo la destrucción, anulación, y negación de los altos magistrados y la jerarquía entre los creyentes.
No puedo seguir escarbando en aquel monumental tema ni tampoco sería lo correcto. Sería desfachatado decir que se conoce bien este cisma absoluto en la Fe.
Lo que nos concierne es este viaje de gente intolerante buscando un nuevo lugar donde desarrollar y fijar su intolerancia. Ahora bien, no todos los viajeros profesaban, vivían esta rica y fructífera nueva forma de ver la relación con lo Superior; muchos eran simples bandidos, haraganes, cacos y gente de mal haber -aunque aquí podrían caber todos- buscando imperiosamente una partida de cero, una nueva oportunidad.
Pero la índole de este magnánimo escape nunca sería fácil, de hecho, incursionar en la Nueva Tierra sería, lejos, la experiencia más difícil, más aterradora en el mayor de los casos, y la más punitiva en otros.
El nombre del primer enemigo del Norteamericano sería Norteamérica misma. La Naturaleza no es simpatética con nadie; deja a sus creaturas hacer lo que se les plazca, pero no entrega misericordia. La mala alimentación, la imposibilidad de encontrar cualquier tipo de comodidad, y un largo etcétera de inconvenientes se deslizarían cual alfombra a recibir a estos colonos alla por los inicios del 1600. Sumémosle a ello la disidencia al orden, la desobediencia de personas y grupos a cualquier intento de organización: la democracia Norteamericana había comenzado sin siquiera votar.
Esto lleva y conlleva uno de los puntos más interesantes a la hora de, digamos, comparar esta conquista del Nuevo Mundo con otras como la Española o Portuguesa: La colonización Puritana o Mayfloweriana no viene de parte de un rey o de un ser terrenal colmado de poder; no se viene a colonizar en nombre de ningún poder pedestre; este viaje es de huída, de cortar todo hilo con lo Viejo y comenzar o recomenzar lo Nuevo. En consecuencia, el afloramiento de gente, comunidades, poblaciones, villorrios, villas y ciudades se dará en un orden alterado: ningún colono que llega a América viene a nombrar y crear una ciudad en nombre de su Majestad: las ciudades serán resultado de años de lucha por tratar de organizarse. El colono se queda donde la tierra entregue fruto, porque el trabajo le enseña algo que es en sí, demasiado; sólo el que sea fructífero en su labor será reconocido como el elegido de Dios. Si uno se cuestiona el porqué de la valorización extrema, singular, y acaso obsesiva del Norteamericano por el trabajo y, más que eso, porque el trabajo sea exitoso, que rinda como jamás se imaginó que rendiría, pues, bueno, acá hay un atisbo de respuesta.
La próxima entrega tratará acerca de cómo estos recién llegados empezaron a asentar cabeza en este Nuevo y Extraño Mundo.

martes, 24 de julio de 2007

Electrelane; en busca del más potente minimalismo




Quiero empezar diciendo que dejé de enemistarse con este particular enjambre de muchachas enarbolando sus instrumentos eléctricos al, lenta y profundamente, llegar a la revelación de su música; esa masa sonora interminable y siempre proclive a caer en un abismo de velocidad eufónica.
Provenientes de Brighton, Inglaterra, Electrelane es un cuarteto de bajo, guitarra, batería y teclado. Pongo el teclado al final porque es, sin duda, el elemento que va creando la catarsis en las largas, pegadas, y dinámicas composiciones de estas chicas.
La larga travesía comienza con "Rock it to the Moon" (2001), siendo un disco difícil de digerir, por sus escapadas a algo que no me atrevo a denominar "experimental" -hasta tiene su tema con alusión a la gran canción instrumental "Pop Corn"- , pero sí tiene algo de minimalista, aunque estas etiquetas parecen pegadas a la fuerza; y también es menester decir que la balanza no queda bien puesta en este debut. Sin embargo, con "The Power Out" (2004) se define rápidamente para dónde se encamina la banda: temas más cortos, más potentes, logrando concentrar la píldora efectiva que es Electrelane. Con su gran empezada en "Gone Under Sea" (Aaaaaave Maríaaa), o las revoluciones más bajas con "Birds" o "Enter Laughing" es un álbum que ya las deja en la vía correcta para despegar. De "Axes" (2005) no comento pues aún no le he hincado el diente, pero "No Shouts, No Calls" (2007) es maravilloso, al pulir ciertas cosas que estaban muy crudas y no matizadas en "The Power is Out". Electrelane es marca registrada: su órgano interminable, esas vocalizaciones lánguidas y eternas, esos chillidos susurrantes, esas guitarras buscando salidas melódicas. Es algo para escuchar y dejarse llevar en esa corriente contínua y elegante que van hilvanando en cada nota, esas ganas de disfrutar más del viaje que de la llegada. Ah! importante es también un álbum de lados B y singles, que van mostrando fractales sonoros de sus composiciones originales y caminos perdidos de otras composiciones.

jueves, 19 de julio de 2007

Joakim, Joakim, Joakim y sus tontas canciones


Joakim Bouaziz, el Parisino detrás de todo este cochambre, es un tipo muy particular. Partió tocando jazz, hip-hop y un poco de indie en los '90s, pero eso no es lo que nos atañe.
Joakim en pleno 2006 dió vida a este particular y detonante álbum llamado "Monsters and silly songs": formó la Ectoplasmic band para este disco. El resultado es un híbrido insolente y potente que se pasea desde la electrónica a-la-Aphex Twin -aunque sin la violencia de éste, sino unos matices de hastío, de reviente, unos sonidos que le dibujan la cara- hasta ese rock tan pegado y súper pop que se deja entrever bastante en estos tiempos.
Las canciones son poderosas, minimalistas y pegadas; creadas para poner capas y capas de efectos que se van desarrollando hasta crear un efecto summum con ello. Para eso están "I Wish you come here", la insoportablemente buena "Lonely Hearts", o "Rocket Pearl" que puede descolocar con sus cambios abruptos y dinámicos. Para probar sus elementos experimentales, "Three legged lantern" con sus 7 minutos de sonidos electrónicos, o sobre todo "Drumtrax" que busca y rebusca hasta dar con la melodía soñada, son composiciones que asombran y liberan de la clásica manera de ver la electrónica: fuera la cachantun, el éxtasis y la pista de baile; acá hay búsqueda y camino por caminar.
El disco se pasea por todos lados con su soltura y gusto; es elegante y sabe separar la basura de lo anecdótico. Tiene sus cosas "de-relleno" como todo; pero la balanza declina siempre por lo espectacular. Joakim es otro de esos galos lúdicos y geniales, pero que ya está lejos de tomar el acordeón y tomarse la copa de vino. Esto es el 2010 de la torre Eiffel.

domingo, 15 de julio de 2007

¿Es Joy Division la banda de mayor influencia en nuestros días?



A raíz de dar con una gran banda de estos años (The Organ), es menester realizarse la pregunta que titula este artículo. Si Ian Curtis y sus esbirros dieron, entonces, lugar al sonido más plagiado durante el comienzo del siglo XXI, ¿cuál sería la relación entre el post-punk de Joy Division y los tiempos de ahora?
Y si fueron ellos, ¿qué queda para Bauhaus, Josef K, The Sound, Magazine, o la misma Siouxie & the Banshees? Talvés, y sólo talvés, las bandas mentadas anteriormente trabajan una violencia y un arrojo que en Joy Division sólo fueron desolación.
Pero es cuando menos intrigante, saber que son ellos y no otros los que han creado mella en las bandas de hoy por hoy. Y que sus guitarras, su voz profunda, y su batería seca y cortante son lo que define a estos músicos de esta era.
No debería ser aburrido escuchar muchas perspectivas y visiones de un disco enorme como "Unknown Pleasures", ¿o si? En fin, siempre será mejor que sea Joy Division a Bryan Adams o Backstreet Boys, de seguro.

viernes, 29 de junio de 2007

"My Melody": de los políglotas Stereo Total



Este dúo se lanza desde Berlín a entregar su verborreico y musical proyecto. Y si, a primera oída con "Beautycase" uno estaría de acuerdo con sus letras en alemán-por lo de Berlín, obvio-, el siguiente tema, excelente tema: "I Love You, Ono" nos trae inglés con un dejo de acento francés. Incluso el coro y el título guardan un dejo de infantilismo en su juego de palabras ("te amo, Ono" como, podría ser, Yoko Ono, o "te amo, ¿o no?"). Lenta y efectivamente las tres lenguas que se despiden de la creativa máquina pop de Stereo Total van ambientando su rico desenfado pop: Alemán, Francés e Inglés.
Esta conjunción es altamente deliciosa ya que pareciera que los temas se adaptan climáticamente a estos idiomas; una balada extravagante como "Larmes Toxiques" nos es entregada en lengua gala, mientras cosas más rápidas son presa germana como "Ich Liebe Dich, Alexander", con sus quiebres cortos y sus suspiros delicados.
Tras haber escuchado otros trabajos de este singular dúo, me he quedado con este trabajo de 1999 principalmente porque me sigue pareciendo el menos homogéneo: no es que los demás álbumes no guarden un polen apreciable, pero se parecen endulzar en demasía con ciertos guiños electro-pop que terminan siendo menospreciados. Stereo Total, de cualquier forma, es un fenómeno, algo como varias sensaciones en un sólo tema. Como estar a la espera, nervioso casi, de volverte a aburrir.

jueves, 28 de junio de 2007

my little airport: de Hong Kong a Indielandia



Ocurre que, de cada tanto en tanto, ciertos elementos musicales propios o, mejor dicho, comunes de cierto sector geográfico-cultural viajan misteriosamente a otras latitudes y otros meridianos. Al ser re-procesados, estos elementos parecen ecos lejanos de algo que alguna vez se conoció, pero ahora se escuchan misteriosos y desconocidos, como un lugar que tú has visitado una vez y, cuando regresas, está cubierto por la niebla.
Cuando una banda como "my little airport" nace en pleno Hong Kong (ese neo-monstruo-policultural) y hace dos álbumes como "the ok thing to do on sunday afternoon is to toddle in the zoo" (2004) y, 2 años después, "because i was too nervous at that time" y uno, atrevido casi, se allega a estas canciones tan delicadas, sutiles, tan pop, y, por cierto tan frágiles como pompas de jabón, es menester volver la cara hacia el Oriente que tanto tiene que enseñar a unos desbocados Occidentales como nosotros. Es decir, si hasta los "grandes" logros armónicos y melódicos de nuestra parte del mundo vuelven devueltos de esta manera al ser captados por estas mentes geniales de gente pequeña y hermosa, algo está ocurriendo; o la globalización nos está contaminando de una forma tan nueva que es mejor dejar esto para futuras generaciones, o, definitivamente las culturas cruzadas serán la última salvación humana-hago la salvedad de que hablo sólo en términos musicales.
My Little Airport es un bandazo, la forma que tienen de aceptar el pop, de cuajarlo como un ingrediente delicado, como una especia traída de Occidente, deja con ganas de hacerles la venia correspondiente y de decirles que sí, que por favor vengan a tocar muy tarde en la noche a una fiesta que nunca dejará de ser aburrida, para poder (por fin) pensar que la única compañía es siempre, la música.

domingo, 13 de mayo de 2007

Natural Ingredients de Luscious Jackson, o el comienzo de un baile



Año 1994, un cuarteto de chicas Neoyorquinas da vida a estos ingredientes naturales que causarían estragos años después. A esa extraña mezcla de rock alternativo, y mucha cosa bailable; como el disco, la electrónica, el hip-hop, el funk, el jazz y cuanto pastiche muy moderno se mezcle en este ecléctico grupo.
Apadrinadas por Beastie Boys, estas chicas dieron rienda suelta a su pastiche sonoro. ¿El resultado? Pues "Natural Ingredients" (1994). Grandes en la ejecución, le dieron vida a una mixtura que, ya entrado el siglo XXI, está creando su propia veta, con gente como Cansei de Ser Sexy.
Una de las cosas más geniales del disco, es que tiene un muchacho hablando y dictando el comienzo del primer y el segundo lado del cassette. Al escucharlo en un cd se siente como que el soporte ha abandonado la idea original. Más allá del formato, "Natural Ingredients" es un disco que, al entrar, se queda ahí entregando ritmo cansino, melodías melosas, y buenos arreglos de parte de estas chicas. Un verdadero tesoro oculto noventero.

sábado, 14 de abril de 2007

Yann Tiersen Vs. Yann Tiersen: Concierto en Santiago

Un jueves de Abril del año en curso, una larga fila para ver a uno de los músicos galos más importantes de los últimos tiempos: Yann Tiersen en Santiago, Chile.
Se sabía, de oídas casi, que el cabro ya no estaba en su clásica etapa de acordeón, piano y violín, sino que (osadía!) esgrimiendo una guitarra eléctrica. Con esa idea en la cabeza partí al recital. Y debo admitir que lo que fue presenciado fue mucho, muchísimo más que eso: Yann Tiersen debe ser una de las mejores bandas de rock contemporáneo francés, mucho feedback, mucha guitarra minimalista, mucha melodía enfrascada y, eternas, sublimes y poderosas, las notas de las Ondas Martenot poniendo el colchón necesario para no olvidar que estábamos en presencia de melodías. Incluso el violín era tragado por esta necesidad de volcar todo el arsenal de ruido posible, como si las notas fueran a extinguirse si no se tocaban desesperadas y poseídas.
Para muchos, creo, esto fue bastante shockeante; probablemente muchos esperaban la banda sonora de Ameliè Poulain. Pero Yann Tiersen estaba en contra de Yann Tiersen. Eso quedó más que claro en su versión del Vals de Ameliè: Potente, rockero, visceral, donde sólo se hacía reconocible gracias a la melodía bien cobijada por la Ondista.
Para mi, Yann Tiersen fue My Bloody Valentine, Sonic Youth, Joy Division -incluso versionó "All We Ever Wanted Was Everything" de Bauhaus. Es un tipo que está haciendo rock y muy buen rock. Y cuando vuelve a sus primeros pasos, lo hace con nostalgia pero también con un dejo de sarcasmo. Si vuelve o no a sus primeras andanzas, sólo él y el tiempo lo dirán, a mi me gustan ambas, como un buen y espectral todo.
Si quieren ver videos, vayan a YouTube; si quieren ver fotos, véanlas en Super45 o Google, no andaba con cámara.

lunes, 9 de abril de 2007

Compartir música, grabarte algo, mandarte una canción a tu correo...

Un personal estéreo es una contradicción; pero, como en nuestra vida se da eso de andar con las contradicciones, se deja pasar como quién ve tirar basura desde una micro o que te muestren imágenes sangrientas en la tele mientras se almuerza.
La música, al contrario que muchas propiedades, está hecha (un industrioso diría "diseñada") para ser compartida: subimos el volumen para que los demás escuchen, conversamos con desconocidos sólo por tener afines gustos musicales, aplaudimos en una masa anónima el ritual de escuchar lo que queremos oír; prestamos, regalamos, y nos son robados -o prestados "sin posible vuelta"- una cantidad no despreciable de música sólo para que el sendero se abra más y más: es un acto comunicativo sin palabras que, porque nos hace sentir tan bien, lo hechamos a perder hablando de ello. Lo traemos a colación, lo hablamos desde muchos ángulos para seguir diciendo que nos gusta, que nos atrae, y que, se puede decir, nos crea un ápice de bondad. Porque, se quiera o no, compartir, regalar y prestar son acciones que van quedando lejos, guardadas polvosamente en un maletín con clave.
Por eso es triste (por no decir absurdo) que exista gente que no preste su música, que no se la copie a otros, que desdeñe de bandas o compositores cuando llegan a un grado de popularidad. Emulando a ese gran tipo que es Armando Uribe; ¡¡Qué fea metáfora!!, porque hay pocas cosas más bonitas que estar con un montón de gente que probablemente nunca más vuelva a juntarse y estén en el ritual de la música disfrutando, codo a codo -o bien, silla a silla- en una unión extraña y emotiva que sólo pasa cuando se está en ese raro goce de sentirte bien con los demás y que se comparte algo en serio. Eso inefable que hace, que tiene, que despierta la música y que nos deja tan felices.