jueves, 11 de octubre de 2007

Schroeder y Ludwig Von Beethoven



Esta linda, linda pandilla nacida de la inspiración de Schultz poseía extravagantes (por decir lo menos) personajes.
Y es Schroeder, ese niño rubio, el encargado de brindar y traer a colación la parte más bonita y altruista de lo que acá conocimos como "Charlie Brown" o "Snoopy": (notas al margen: el título original de la tira cómica y dibujo animado era "Peanuts" (Maníes) y Snoopy, es fizgonear o fizgón) La música clásica, así como en Tom y Jerry, por decir algo, era brindada por este neurótico personaje siempre ensayando sus eternas sonatas o conciertos de Beethoven.
Gracias a ello, muchas personas que cuando niños vieron este programa, terminaron amando la música de este salvaje Romántico decimonónico.
¿Qué más agregar? la mezcla es de tanta elegancia y tan buen gusto, tan inspiradora. Este pequeño niño, guardando en un closet una gran cantidad de pequeños pianos y bustos del compositor.
Como agregado final, dos cosas: Muchas veces Charlie Brown quedaba extrañado de cómo podía sonar tan bien un piano de juguete con las teclas pintadas ("Hay que saber manejar los tiempos" fue la magnánima respuesta de Schroeder, quien escuchaba la Novena Sinfonía con un sobretodo, porque ciertas partes le daban escalofríos); y les dejo un pequeño obsequio: la primera parte de "Play it again, Charlie Brown" -son 3- donde Schroeder deleita con sonatas de Beethoven.
Grande entre los grandes, Schroeder.

jueves, 4 de octubre de 2007

The Most Serene Republic, sacando algo del pantano de la mediocridad


Me gustaría mucho decir que durante este tiempo he encontrado música grandiosa, relativamente nueva, y de grandes probabilidades de optar a un puesto entre aquellas formidables músicas que nos acompañan.
Sin embargo, con un dejo de apatía he de ser honesto y decir que casi todas las bandas y solistas que me he dado el tiempo de poner atención auditiva son, más que menos, basura. Le intenté dar un giro liviano para que no suene como lo que es, pero es así la cosa.
Toda la esperanza recogida, acumulada durante el 2006, se ha disipado al escuchar más bandas de ahora. Todas saben insípidas y repetitivas de motivos que el año pasado al menos, sonaban frescos y altamente altruistas, musicalmente hablando claro.
De toda esta villanía musical, rapiña de otras eras, al menos en algo se salva esta bandita con su "Population" (2007): Tienen tintes a the Fiery Furnaces, a ciertas bandas frescas como Mercury Rev (cuando eran frescos), hasta a L'Altra por los juegos vocales.
La fusión es agradable: vientos, rápidas melodías pop, matices de folk, y un laaargo pastiche maneja el timón de esta agrupación.
No es la invención de la rueda, pero está interesante. De todas maneras, una bruma espesa se cierne sobre las posibilidades de la música de estos tiempos. Es mejor escuchar algo como Canto Antiguo Español del Siglo XV. Más algo de R.E.M.

sábado, 22 de septiembre de 2007

La Espera y la Modernidad



Durante estos días, el MP3 player y yo hemos estado gastando o pasando una considerable cantidad de tiempo juntos en viajes de distinta índole y en esperas de ídem.
¿Qué es la espera? El Pequeño Larousse (aquél que firmó la celebérrima frase: "Mamá, lo sé todo") la define como "Tener esperanza de algo. Permanecer en el sitio donde se cree que ha de venir alguien o suceder una cosa. Creer que ha de pasar alguna cosa. Plazo señalado para una cosa".
Esperar es algo muy humano: basta conque una persona llegue después que otra e instintivamente, sin mediar palabra, se ponga detrás de ésta, formando así la denominada "cola"; los otros, a medida que llegan, cumplirán con el ritual de ir poniéndose atrás del último y etc. Ese acto es rotundamente humano; las bestias se lanzan todas en picada a su presa, no hay una fila para tomar el alimento.
Se espera, se espera. Se espera para nacer y para morir. Se espera por el fin de mes, por el fin de semana, por las vacaciones y por el fin de estas, por el fin del semestre y del año. Se espera para que algo comience y algo termine. Se está en el tránsito entre esperar y volver a esperar.
La Modernidad, siempre atenta a cualquier indicio para sacar provecho de éste, toma ventaja también de la tediosa e inevitable espera: mp3 players, celulares con juegos, cámaras y vídeo, psp para jugar en forma portátil, etc. Ya desde el pérsonal estéreo y el tetris a pilas que la cosa se dirigía a aquella dirección.
Las consecuencias que genera el entretenerse durante la espera van en pos de una revalorización de la individualidad: ya no me molesta esperar mientras me tengan mi música, mis videos, mi tele portátil, mis juegos favoritos. En resumen, mientras mi mundo y mis exigencias sean portátiles, no me crea un trauma ni me vuelve un ente enfurecido el hecho de esperar.
Unos esperan que acabe el día y otros la noche. Unos estarán felices que acabe el invierno y otros esperarán por el fin del verano. La espera, esa palabra corta por esperanza, viene en cada momento a susurrar que ha llegado a quedarse. Todo por esta nueva paciencia tecnológica que nos adormece.

jueves, 6 de septiembre de 2007

Sueños del Chico más blanco sobreviviente


Cómo no, el 2006, qué año sino ese, nos brinda ahora otra joya de las que se paladean lento, disfrutando cada aroma, armonía, cada nota lenta, pero firme, que va entrando al caudal que intenta formar este disco "Dreams".
Ni Kings of Convenience me conviene ni su trabajo como solista, como Erlend Oye me ha causado tanto revuelo y delicioso agrado como este proyecto. Los temas parecen venir con una cadencia a media trilla entre el baile y el descanso fortuito.
Casi elevándose entre los instrumentos, la voz clara, pero dejada, cansina de Erlend se difumina y vuelve a aparecer. Las canciones dejan entrever una mirada clásica de minimalismo, pero hay también más desfachatez que en los otros mentados proyectos. Se podría hablar de una postura rockera, pero hasta eso sería exagerado. Dejemos que los temas hablen por sí mismos, en ese contínuo devenir que llega al torrente sanguíneo y se libera con un pequeño golpe eléctrico que hace mover la cabeza a este ritmo desacelerado, pero pulsante. Y las melodías, aaaaaaah, las melodías; bonitas, desganadas, certeras.¿Ejemplos?, los que deseen, pero especialmente "Burning", "Inflation", "Done with you" o la excelentísima "Fireworks" con esa frase media esquiva y talvés un poco pesada, pero dardo fuerte "Paciencia es sólo otra palabra para volverse viejo".
The Whitest Boy Alive es sólo una faceta, otra alternativa al cada vez más creciente mundo de Oye. Como en todo, hay facetas que nos gustan más de una persona. Yo, me quedo con ésta no en desmedro de las otras, sino como opción primera.

domingo, 26 de agosto de 2007

Writer' Block en pos de Peter, Bjorn, and John


Para ser honesto, mi primera impresión frente a este nombre de banda tipo trío neo-folky-posible nueva sensación fue de tirria.
Y cierto día, gracias a esa singular radio que es lastfm (que, asegura, compatibilizar nuestro gusto con sólo tipear el nombre de una banda o músico de nuestro agrado) me fue dada la oportunidad de escuchar ese casi himno a estas alturas "Young Folks"; el tema lo tiene todo: un gran enganche a la primera con su rítmica y pulsada batería, su característico silbido -atención a su alusión ya al comienzo mismo de este disco- y un par de voces en el hastío y que suenan lejanas y apestadas, pero a la vez dulces e invitadoras a un algo que saborear durante un rato.
Habiendo escuchado otros trabajos de este trío, realmente este trabajo del 2006 es redondo: el pastiche que logran macerar, amoldar, y construir es potente, evocador, fuerte y, muy importante, nunca pierde su dejo de apatía, como si las canciones en realidad fueran una obligación, como una aburrida lección de colegio; lo que definitivamente les da un nuevo nivel para ser queridas.
Con su entrada en "Objects of my affection" ya se siente ese melódico trabajo que se queda ahí, dando ganas de tararear aunque sea la primera vez que se escucha la canción, y el estribillo va dando vueltas en una esquina de la mente. Y si bien hay canciones que definitivamente están hechas para no olvidarse ("Start to Melt", "Let's Call it off", "Paris 2004", "Chills", o la demasiado excelente "Amsterdam", que ojalá se convierta en el viento que siga esta veleta) , se aprecia lo orgánico del álbum y se disfruta que el orden sea ése y no otro. De todas maneras, su segunda mitad empieza a decaer y la maravilla prometida en los primeros temas tiende a perderse y el clímax nunca llega. Pero eso sólo puede significar que Peter, Bjorn, and John están en búsqueda de algo más. "Writer's Block" es derechamente discazo y, respetando la regla que impuso el año que recién pasó, es del 2006.

viernes, 17 de agosto de 2007

En Busca de lo Puritano en lo Americano (Parte 2)





Tras el desembarco y la puesta en marcha de su proyecto profundo, los puritanos denominaron al lugar en el que se establecieron "Nueva Inglaterra", la ironía era clara: los autoexiliados de Inglaterra estaban re-creando su propio mundo en un espacio al cual ellos no les interesaba, ni les creaba remordimiento instaurar en un lugar que les era desconocido e impropio un hogar reconocible sólo para ellos.
La intolerancia y el ostracismo se presenta de manera salvaje, confrontacional, y muchas veces irracional: los elegidos no pueden ser tocados ni derrotados por nadie, de lo contrario, perderian su calidad de elegidos. Es por ello que hordas de gente que abrazaban otras formas de religión, i.e., Cuáqueros, peregrinos y anabaptistas, por nombrar sólo algunos, fueron marginados o asesinados directamente para no manchar la inmaculada tierra puritana. Bajo estos preceptos se generan situaciones como la quema de Brujas en Salem al comienzo del siglo XVII. Nada puede detener la unión de la Providencia y los suyos, nada puede detener el progreso de la riqueza económica. Y a raíz de esto, es que esa extrema individualidad es el elemento arquetípico de lo que conocemos como "lo Americano": Lo vemos en todo lo exportado: Batman, el Hombre Araña, Bruce Willis en "Duro de Matar", o el máximo modelo de ello, Clint Eastwood -paradójicamente, el cinematográfico gran conquistador del Oeste tiene la palabra "Este" en su apellido- todo apunta a este ser solitario, en un mundo adverso, dispuesto a hacer lo que sea con tal de sacar adelante su empresa. La empresa. La que originalmente apuntaba a ese destello que solía indicar la buenaventura del Señor. Pero como bien advierte de forma excelsa ese genio que soportaba sobre sus hombros toda la crudeza y belleza del pueblo Ruso como Fiodor M. Dostoievsky: " Quitado Dios todo está permitido". Al perder la conección entre el beneficio material y la grotesca manera de verla como el resultado de la Providencia, el Americano quedó, lisa y llanamente, esclavo del exitismo, del individualismo, y del progreso, pero ya vacuo, sin ninguna meta, sin saber dónde dirigir esta voluntad poderosa a salir adelante ante todo. Y, a raíz de ello, es que se piensa que Elvis Presley o Bill Gates son modelos a seguir.

martes, 7 de agosto de 2007

Días de Radio y yo


Sí, ya sé que venía la segunda entrega de lo que veníamos hablando, pero en fin. Pensaba en lo útil que llegó a ser un adminículo tan dado de baja hoy por hoy como es la radio. Con la llegada del mp3, el iPod, el mp4 y tanto artilugio para guardar cantidades inconmensurables de música, la sola idea de escuchar unas (a veces) débiles señales de audio desde una radiotransmisión suena absurdo, ¿Para qué deseo escuchar algo que probablemente no toque la música que deseo en el momento que lo quiero?
Hace algún tiempo atrás -esa extraña de recordar ahora era pre-Internet-, era la radio la única manera de enterarse de qué estaba aconteciendo en materia musical. Fue gracias a programas radiales aislados, casi ostracistas a todo lo masivo, que se pudo obtener información, y, porqué no nombrarlo, canciones y obras de bandas y músicos que después harían estragos en nuestra idiosincrasia melómana.
La radio, al contrario de la Internet, era una déspota: no era lo que querías buscar, sino lo que había. Habían programas enteros en que nada parecía valer la pena y habían otros que, por el contrario, brillaban de principio a fin. Para poder eternizar este momento, era artículo de vital importancia el mentado cassette virgen para crear un registro de lo que acontecía en esos horarios. Y de todo este largo y tortuoso proceso nacía un pequeño registro al cual era utilizado, escuchado y re-escuchado hasta la saciedad.
Sí, es cierto: primaba un orden jerárquico con la radio y sus grabaciones, las cosas se planteaban con horarios rígidos y el que no llegaba a tiempo perdía, no todo lo que se grababa era altamente admirado y querido, y algunas veces era necesario sacrificar ciertas melodías en pos de otras, como la ola de lo nuevo borrando a lo viejo. En ese devenir se perdieron grandes cosas y otras altamente olvidables.
Los días de radio, llenos de esperanza, pero también de decepción.