viernes, 29 de junio de 2007

"My Melody": de los políglotas Stereo Total



Este dúo se lanza desde Berlín a entregar su verborreico y musical proyecto. Y si, a primera oída con "Beautycase" uno estaría de acuerdo con sus letras en alemán-por lo de Berlín, obvio-, el siguiente tema, excelente tema: "I Love You, Ono" nos trae inglés con un dejo de acento francés. Incluso el coro y el título guardan un dejo de infantilismo en su juego de palabras ("te amo, Ono" como, podría ser, Yoko Ono, o "te amo, ¿o no?"). Lenta y efectivamente las tres lenguas que se despiden de la creativa máquina pop de Stereo Total van ambientando su rico desenfado pop: Alemán, Francés e Inglés.
Esta conjunción es altamente deliciosa ya que pareciera que los temas se adaptan climáticamente a estos idiomas; una balada extravagante como "Larmes Toxiques" nos es entregada en lengua gala, mientras cosas más rápidas son presa germana como "Ich Liebe Dich, Alexander", con sus quiebres cortos y sus suspiros delicados.
Tras haber escuchado otros trabajos de este singular dúo, me he quedado con este trabajo de 1999 principalmente porque me sigue pareciendo el menos homogéneo: no es que los demás álbumes no guarden un polen apreciable, pero se parecen endulzar en demasía con ciertos guiños electro-pop que terminan siendo menospreciados. Stereo Total, de cualquier forma, es un fenómeno, algo como varias sensaciones en un sólo tema. Como estar a la espera, nervioso casi, de volverte a aburrir.

jueves, 28 de junio de 2007

my little airport: de Hong Kong a Indielandia



Ocurre que, de cada tanto en tanto, ciertos elementos musicales propios o, mejor dicho, comunes de cierto sector geográfico-cultural viajan misteriosamente a otras latitudes y otros meridianos. Al ser re-procesados, estos elementos parecen ecos lejanos de algo que alguna vez se conoció, pero ahora se escuchan misteriosos y desconocidos, como un lugar que tú has visitado una vez y, cuando regresas, está cubierto por la niebla.
Cuando una banda como "my little airport" nace en pleno Hong Kong (ese neo-monstruo-policultural) y hace dos álbumes como "the ok thing to do on sunday afternoon is to toddle in the zoo" (2004) y, 2 años después, "because i was too nervous at that time" y uno, atrevido casi, se allega a estas canciones tan delicadas, sutiles, tan pop, y, por cierto tan frágiles como pompas de jabón, es menester volver la cara hacia el Oriente que tanto tiene que enseñar a unos desbocados Occidentales como nosotros. Es decir, si hasta los "grandes" logros armónicos y melódicos de nuestra parte del mundo vuelven devueltos de esta manera al ser captados por estas mentes geniales de gente pequeña y hermosa, algo está ocurriendo; o la globalización nos está contaminando de una forma tan nueva que es mejor dejar esto para futuras generaciones, o, definitivamente las culturas cruzadas serán la última salvación humana-hago la salvedad de que hablo sólo en términos musicales.
My Little Airport es un bandazo, la forma que tienen de aceptar el pop, de cuajarlo como un ingrediente delicado, como una especia traída de Occidente, deja con ganas de hacerles la venia correspondiente y de decirles que sí, que por favor vengan a tocar muy tarde en la noche a una fiesta que nunca dejará de ser aburrida, para poder (por fin) pensar que la única compañía es siempre, la música.

domingo, 13 de mayo de 2007

Natural Ingredients de Luscious Jackson, o el comienzo de un baile



Año 1994, un cuarteto de chicas Neoyorquinas da vida a estos ingredientes naturales que causarían estragos años después. A esa extraña mezcla de rock alternativo, y mucha cosa bailable; como el disco, la electrónica, el hip-hop, el funk, el jazz y cuanto pastiche muy moderno se mezcle en este ecléctico grupo.
Apadrinadas por Beastie Boys, estas chicas dieron rienda suelta a su pastiche sonoro. ¿El resultado? Pues "Natural Ingredients" (1994). Grandes en la ejecución, le dieron vida a una mixtura que, ya entrado el siglo XXI, está creando su propia veta, con gente como Cansei de Ser Sexy.
Una de las cosas más geniales del disco, es que tiene un muchacho hablando y dictando el comienzo del primer y el segundo lado del cassette. Al escucharlo en un cd se siente como que el soporte ha abandonado la idea original. Más allá del formato, "Natural Ingredients" es un disco que, al entrar, se queda ahí entregando ritmo cansino, melodías melosas, y buenos arreglos de parte de estas chicas. Un verdadero tesoro oculto noventero.

sábado, 14 de abril de 2007

Yann Tiersen Vs. Yann Tiersen: Concierto en Santiago

Un jueves de Abril del año en curso, una larga fila para ver a uno de los músicos galos más importantes de los últimos tiempos: Yann Tiersen en Santiago, Chile.
Se sabía, de oídas casi, que el cabro ya no estaba en su clásica etapa de acordeón, piano y violín, sino que (osadía!) esgrimiendo una guitarra eléctrica. Con esa idea en la cabeza partí al recital. Y debo admitir que lo que fue presenciado fue mucho, muchísimo más que eso: Yann Tiersen debe ser una de las mejores bandas de rock contemporáneo francés, mucho feedback, mucha guitarra minimalista, mucha melodía enfrascada y, eternas, sublimes y poderosas, las notas de las Ondas Martenot poniendo el colchón necesario para no olvidar que estábamos en presencia de melodías. Incluso el violín era tragado por esta necesidad de volcar todo el arsenal de ruido posible, como si las notas fueran a extinguirse si no se tocaban desesperadas y poseídas.
Para muchos, creo, esto fue bastante shockeante; probablemente muchos esperaban la banda sonora de Ameliè Poulain. Pero Yann Tiersen estaba en contra de Yann Tiersen. Eso quedó más que claro en su versión del Vals de Ameliè: Potente, rockero, visceral, donde sólo se hacía reconocible gracias a la melodía bien cobijada por la Ondista.
Para mi, Yann Tiersen fue My Bloody Valentine, Sonic Youth, Joy Division -incluso versionó "All We Ever Wanted Was Everything" de Bauhaus. Es un tipo que está haciendo rock y muy buen rock. Y cuando vuelve a sus primeros pasos, lo hace con nostalgia pero también con un dejo de sarcasmo. Si vuelve o no a sus primeras andanzas, sólo él y el tiempo lo dirán, a mi me gustan ambas, como un buen y espectral todo.
Si quieren ver videos, vayan a YouTube; si quieren ver fotos, véanlas en Super45 o Google, no andaba con cámara.

lunes, 9 de abril de 2007

Compartir música, grabarte algo, mandarte una canción a tu correo...

Un personal estéreo es una contradicción; pero, como en nuestra vida se da eso de andar con las contradicciones, se deja pasar como quién ve tirar basura desde una micro o que te muestren imágenes sangrientas en la tele mientras se almuerza.
La música, al contrario que muchas propiedades, está hecha (un industrioso diría "diseñada") para ser compartida: subimos el volumen para que los demás escuchen, conversamos con desconocidos sólo por tener afines gustos musicales, aplaudimos en una masa anónima el ritual de escuchar lo que queremos oír; prestamos, regalamos, y nos son robados -o prestados "sin posible vuelta"- una cantidad no despreciable de música sólo para que el sendero se abra más y más: es un acto comunicativo sin palabras que, porque nos hace sentir tan bien, lo hechamos a perder hablando de ello. Lo traemos a colación, lo hablamos desde muchos ángulos para seguir diciendo que nos gusta, que nos atrae, y que, se puede decir, nos crea un ápice de bondad. Porque, se quiera o no, compartir, regalar y prestar son acciones que van quedando lejos, guardadas polvosamente en un maletín con clave.
Por eso es triste (por no decir absurdo) que exista gente que no preste su música, que no se la copie a otros, que desdeñe de bandas o compositores cuando llegan a un grado de popularidad. Emulando a ese gran tipo que es Armando Uribe; ¡¡Qué fea metáfora!!, porque hay pocas cosas más bonitas que estar con un montón de gente que probablemente nunca más vuelva a juntarse y estén en el ritual de la música disfrutando, codo a codo -o bien, silla a silla- en una unión extraña y emotiva que sólo pasa cuando se está en ese raro goce de sentirte bien con los demás y que se comparte algo en serio. Eso inefable que hace, que tiene, que despierta la música y que nos deja tan felices.

sábado, 31 de marzo de 2007

Mercury Rev y esos recordados primeros álbumes





Gracias a la recuperación digital de ese preciado debut que es "Yerself is Steam"(1991), me veo en la nobleza de comentar los 3 mejores álbumes de esta banda que cada vez se pierde más y más en derroteros que no le corresponden...
Primero; Mercury Rev en sus comienzos era este colectivo o congregación sonora, improvisadora y caótica. Un sexteto entre vientos (sobre todo la transversal flauta de Suzanne Thorpe), altos niveles de volumen, melodías agradables, y mucha, exagerada sicodelia. Poco control del tiempo, las canciones durando más de 10 minutos generalmente. Pero los logros conseguidos por esa brutalidad primigenia, ese viaje sin retorno que eran esas composiciones, eran -y son- absolutamente deliciosas y disfrutables. Y si "Yerself is Steam" era la primera piedra, ya con "Boces"(1993) se lanzan en picada a un fractal sonoro: desde la infinita búsqueda sonora de "Snorry Mouth", hasta momentos frescos, cortos, lúcidos y fragantes como "Bronx Cheer" o "Trickle Down". De todas maneras, no se alejan demasiado del sendero trazado por su debut, pero la ornamentación creada a través de él, es majestuosamente superior.
Finalmente, el cierre de esta portentosa trilogía será "See You on the Other Side"(1995), un álbum más compuesto y sobrio. Sin embargo, la mezcla entre su aún latente etapa de lujuria experimental y esta segunda más avocada al pop, produce un híbrido excelente: desde su inicio con la mecha de "Empire State" (con esa gran, gran entrada de vientos) hasta canciones dulces pero intrigantes como "Everlasting Arm" o "Racing the Tide" el disco es, sencillamente, emocionante.
Es una lástima que Mercury Rev haya perdido el norte después de esto; algunos chispazos se pueden ver en temas como "Tides of the Moon" o "Goddess on the Hiway"; pero, todo sea dicho, nada queda de ese Mercury Rev invocando la perdición sonora encabezada por melodías gentiles. Sólo queda seguir reproduciendo este tríptico hasta el agotamiento.


miércoles, 21 de marzo de 2007

Los Tontos por Los Tontos


Y vamos removiendo más recuerdos: segunda mitad de los '80s, entre el pillarse, el Atari 800, los monos animados, y el colegio, se mezclaban confuzas melodías cantadas en nuestro idioma. Algunas de ellas se quedaron marcadas más que por su melodía, por palabras captadas a veces ("mierda buena onda", primera vez que uno escuchaba un garabato en una canción); otra trataba de una historia de un water perdido que la persona buscaba sin dar con él y que le recordaba y que ya "le sobraba el papel".
Tiempo después supe que esa canción era "Mi watercló azul (ayer se me perdió)" -con posible alusión al Unicornio Azul de Silvio Rodríguez- y que sus intérpretes eran Los Tontos, trío uruguayo que estaban en la misma línea de la movida ochentera española (Siniestro Total, Ilegales, etc.)
Y volver a escuchar este álbum es entretenido; estas canciones no pierden frescura y se mantienen con su absurdo intacto y aún dan esa sonrisa no forzada. "La Gordita 103", "El Gerontocida", "Pásame la escoba", o "Conoce ud. a Cuko" son algunas de las joyitas que posee este debut. Un rock rápido, suave, proto-punk, y con un logrado absurdo (esas baterías electrónicas tan ochenteras!). No es para nada una maravilla musical, pero es algo que se tiene con cariño de gente que quería reírse un rato y, de paso, ver si alguien se reía con ellos.